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Hace algunos años, siendo niño aún,
acompañaba a mis padres a las exposiciones y fue allí
donde conocí a Torquay Moonwalker, cuando lo vi me
enamoré de él y supe que era el Beagle que quería tener,
por supuesto no estaba a la venta, entonces mi madre
quiso regalarme un hijo suyo y vió a Huguito que recién
comenzaba a presentarse en pista, y llamó a su dueña y
le dijo que quería comprarlo, pero claro, tampoco estaba
a la venta.
En esa fecha mis padres fueron a una
exposición a Uruguay y comentaron con Adrián Landarte y
Jorge Nallem mi deseo de criar Beagles, y ellos
eligieron una pareja de su crianza para mi, así llegaron
Tuta y Quique a casa, excelentes ejemplares del criadero
El Retorno.
Pero mi amor por Walker seguía
intacto, y un día me llama su propietaria, y me comenta
que debe mudarse a la Capital por motivos de su
casamiento y que como sabía de mi amor por él, deseaba
que estuviera conmigo, fue el día más feliz de mi vida
cuando llegó Walker, la estampa del Beagle que quiero
para mi.
Quiero agradecer a Adrián Landarte y
Jorge Nallem por su elección y por su confianza.
y a Carolina Zampiero por compartir
conmigo “Su Gordo” y desde ese momento el mío tambien.
Matías
Mato |